Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2005.
Resumen
- 16/01/2005 17:12 - [Principio]
- 17/01/2005 17:06 - [El baúl de plata]
- 18/01/2005 14:42 - [Diez consejos que te puedo dar hoy]
- 19/01/2005 19:47 - [Cuaderno de cuentos]
- 20/01/2005 17:04 - [Mariposas en el estómago]
- 21/01/2005 21:55 - Hoy...
- 22/01/2005 17:03 - [Pequeño ángel]
- 23/01/2005 17:02 - [Cambio de planes]
- 24/01/2005 12:22 - [El Principito] Capítulo Uno.
- 26/01/2005 22:32 - [Flores de colores] 1 de 2
- 27/01/2005 01:15 - [Flores de colores] 2 de 2
- 28/01/2005 22:30 - [El ascensor]
- 29/01/2005 17:01 - [Niña de mirada triste]
- 30/01/2005 17:00 - [Carta de amor]
- 31/01/2005 17:00 - [Mirada enamorada]
16/01/2005
[Principio]
Todos fuimos niños hace tiempo. Y alguno de nosotros se niega a crecer y aún conserva la ilusión, la magia, la alegría y las ganas de vivir de los niños.
Yo fui una niña. Y me he negado a crecer, pero lamentablemente lo he hecho y he perdido muchas de las facultades tan especiales que tienen los niños. ¿Os habéis parado alguna vez a oír sus risas? ¿Habéis visto como son capaces de saltar durante dos horas sin cansarse? Y esas preguntas que hacen… Demostrando que comienzan a conocer el mundo.
Muchas de las historias que leeréis aquí serán protagonistas ellos, los niños y su inocencia. Aunque también habrá historias en las que los adultos son los que la dirigen. Pero este blog está dedicado a esos pequeños angelitos que a veces pensamos que son diablillos.
También lo dedico a esas personas que se han negado a crecer y siguen siendo niños. Y a los que sin querer han soltado su inocencia y ahora son adultos, como yo. A todos vosotros.
Espero que os guste y disfrutéis. Un abrazo sincero.
Davinia.
Yo fui una niña. Y me he negado a crecer, pero lamentablemente lo he hecho y he perdido muchas de las facultades tan especiales que tienen los niños. ¿Os habéis parado alguna vez a oír sus risas? ¿Habéis visto como son capaces de saltar durante dos horas sin cansarse? Y esas preguntas que hacen… Demostrando que comienzan a conocer el mundo.
Muchas de las historias que leeréis aquí serán protagonistas ellos, los niños y su inocencia. Aunque también habrá historias en las que los adultos son los que la dirigen. Pero este blog está dedicado a esos pequeños angelitos que a veces pensamos que son diablillos.
También lo dedico a esas personas que se han negado a crecer y siguen siendo niños. Y a los que sin querer han soltado su inocencia y ahora son adultos, como yo. A todos vosotros.
Espero que os guste y disfrutéis. Un abrazo sincero.
Davinia.
16/01/2005 17:12 #. Hay 8 comentarios.
17/01/2005
[El baúl de plata]
El día de su cumpleaños se presentaba bastante soleado. Había estado toda la noche sin dormir. ¡Ya cumplía 8 años! Era toda una mujercita. Estaba entusiasmada con la fiesta que iba a hacer. Había invitado a unos amiguitos a tomar tarta y batido. Su madre se encargaría de la decoración del salón. Colgaría una gran pancarta que pusiera “Feliz cumpleaños Mar”. También colocaría globos por toda la casa y en la puerta de entrada, para que los invitados supieran que era ahí el cumpleaños. Había comprado gorritos y matasuegras para animar la fiesta. A mar le pondría una corona de princesa, porque la pequeña siempre andaba jugando a princesas, reyes y ogros. Aunque todo el mundo le decía que era una mujercita, ella sabía que seguía siendo una niña pequeña. Y como todo niño, lo que más le gustaba no era cumplir años, sino los regalos que le esperaban.
-Tita Marta me dijo que me regalaría un disfraz de princesa y una varita mágica para poder jugar a las princesas encantadas.
-Pues si lo dijo así será. No te impacientes, cielo- Le contestó su madre.
Eran las cinco menos diez de la tarde. Quedaban diez minutos para que comenzase su fiesta. Mar se puso un vestido rojo que le había regalado su madre. Se puso un lazo a juego en el pelo, haciéndose una sobre cola.
-Espera, te falta una cosita para ser una auténtica princesa… Ya está. Pareces salida de un cuento.
Su madre le puso un poco de colorete. Mar se miró en el espejo y quedó encantada con sus mejillas rositas.
Llamaban a la puerta. Los invitados comenzaron a llegar. De repente, la casa se llenó de risas de niños, de gritos, de papeles de colores volando…
Primero, jugaron durante un largo rato. Encendieron el radio casete y jugaron al “juego de las sillas”, a “la estatua” y a varios juegos musicales más.
Cuando estaban todos rendidos por el cansancio, se sentaron alrededor de la mesa y comenzaron a comer patatas y refrescos. Después que terminaran toda la comida, la madre de Mar trajo la tarta. Era de chocolate, la preferida de Mar. Tenía muñequitos de azúcar alrededor y mucha nata. En el centro estaba el dibujo de una princesa en un castillo. Había unas letras de colores que ponían “Feliz Cumpleaños princesa” y ocho velas alrededor.
A Mar se le iluminaron los ojos cuando vio aquella tarta. Le encantó.
-Ya sabes que antes de soplar las velas debes pedir un deseo, que no se te olvide- Le susurró su madre al oído.
“Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos cumpleaños feliz”, cantaron todos a coro con las luces apagadas.
Mar pidió su deseo y después sopló las velas. Comieron todos tarta y se veían churretes de chocolate en las caras de los niños.
Eran las nueve de la noche cuando los invitados se marcharon. Mar ya estaba con el pijama en la cama.
-Princesa, ¡no me has dicho lo que te han regalado!- Le reprochó su madre.
-Pues… Tita Marta el disfraz de princesa y la varita mágica. También me han regalado un juego de Lego, un puzzle, una pelota, peluches, dos muñecas, tres vestidos para mis bebés y un libro para colorear. ¡Ah! Y el vestido rojo que me has regalado tú, que se me olvidaba.
-¡Vaya! Qué de cosas, ¿verdad? Pero creo que te ha quedado un regalo por abrir.
La madre de Mar le dio un pequeño paquete que pesaba un poco. Mar le miró extrañada no por mucho tiempo, porque enseguida se dispuso a abrir el regalo. Era un pequeño baúl de plata, que tenía labrado figuras de hojas de árboles.
Mar abrió el baúl para ver si contenía algo. Y no estaba equivocada. Había una nota. “Pon aquí tus sueños y no dejes que se escapen, princesa”, era lo que ponía la nota.
-Es muy bonito mamá. Muchas gracias.
-Es un baúl de plata, y por dentro está forrado de terciopelo azul, por si no te habías dado cuenta. Pero no es baúl cualquiera. Es un baúl mágico. Quiero que hagas una cosa: Debes conservarlo por siempre, y sólo debes meter pequeñas notas donde escribas tus sueños. Como es mágico, él te ayudará siempre a que se hagan realidad. No debes abrirlo nunca, excepto para sacar los sueños cumplidos, y los nuevos que aparezcan en tu vida. ¿Entiendes?
-Sí mamá. Pero, ¿estás segura de que se cumplirán?
-Por supuesto. Pero debes hacerlo tal y como te he explicado, ¿de acuerdo?. Ahora cierra los ojos y duérmete, que has tenido un día bastante ajetreado. Descansa princesa.
Y tras el beso en la frente de su madre, Mar cayó rendida en un profundo sueño.
El baúl que le había regalado su madre, estuvo a su lado el resto de sus días, e hizo lo que le dijo su madre. Tal vez por causas del destino, tal vez por azar, o tal vez porque era cierto que el baúl era mágico, a Mar se le cumplieron todos sus sueños.
Nunca quiso desprenderse del baúl, pero cuando ya era anciana comprendió que ahora le tocaba a otra persona tener la suerte de estar acompañada por ese baúl. Así que decidió regalárselo a su nieta, en su octavo cumpleaños, y le explicó lo mismo que hizo su madre ochenta años atrás.
.::Davinia::.
18/01/2005
[Diez consejos que te puedo dar hoy]
10 consejos que te puedo regalar hoy...
Hoy te voy a regalar 10 consejos, espero que les hagas caso o por lo menos los llegues a leer...
1. Desaparece de tu mente todos los números no-esenciales. Esto incluye tu Edad, Peso y Altura. Deja que tu médico se preocupe por ellos, para eso le pagas.
2. Mantén solo amigos alegres. Los cascarrabias te detienen, si realmente necesitas uno, probablemente tengas un miembro de tu familia que pueda llenar esa necesidad.
3. Continua aprendiendo. Aprende más sobre la Informatica, Manualidades, Jardinería, Idiomas, lo que sea... Nunca dejes al cerebro ocioso, un cerebro ocioso es morada del demonio... y el nombre de ese demonio es Alzheimer.
4. Disfruta las cosas simples. Cuando tus hijos son pequeños,son pocos lujos los que te puedes dar. Cuando están en la Universidad, son pocos lujos los que te puedes dar. Cuando se han ido y estas retirado, son pocos lujos los que te puedes dar.
5. Ríe mucho, largo y tendido. Ríe hasta que se te vaya el aliento. Ríe tanto que la gente te pueda encontrar en un lugar distinguiendo tu risa.
6. Llora cuando haya que llorar. Las lágrimas son naturales, súfrelo, laméntalo, recuérdalo y luego sigue adelante. La única persona que estará con nosotros toda nuestra vida, seremos nosotros mismos.
7. Rodéate de lo que quieres, ya sea de tu familia, mascotas, recuerdos, música, plantas, hobbies, lo que sea. Tu Casa es tu refugio.
8. Celebra y disfruta tu salud, cuida de ella. Si es buena, consérvala. Si es inestable, mejórala. Si está más allá de cualquier mejora, pide ayuda.
9. No te enrolles en un viaje de culpa... lo que pasó, ya está en el pasado. Toma mejor un viaje a otro país, al centro comercial o a un pueblo cercano, pero NO adonde te lleve la culpa. No te arrepientas de nada. Aprende de la experiencia y sigue adelante.
10. Dile a las personas que amas, que las amas, en toda oportunidad.
Recuerda, la vida no se mide por el número de respiros que damos, sino por los momentos que nos quitan el aliento.
Cada minuto de enojo son sesenta segundos perdidos de felicidad .
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Esto me lo han mandado a mi, espero que os guste
Hoy te voy a regalar 10 consejos, espero que les hagas caso o por lo menos los llegues a leer...
1. Desaparece de tu mente todos los números no-esenciales. Esto incluye tu Edad, Peso y Altura. Deja que tu médico se preocupe por ellos, para eso le pagas.
2. Mantén solo amigos alegres. Los cascarrabias te detienen, si realmente necesitas uno, probablemente tengas un miembro de tu familia que pueda llenar esa necesidad.
3. Continua aprendiendo. Aprende más sobre la Informatica, Manualidades, Jardinería, Idiomas, lo que sea... Nunca dejes al cerebro ocioso, un cerebro ocioso es morada del demonio... y el nombre de ese demonio es Alzheimer.
4. Disfruta las cosas simples. Cuando tus hijos son pequeños,son pocos lujos los que te puedes dar. Cuando están en la Universidad, son pocos lujos los que te puedes dar. Cuando se han ido y estas retirado, son pocos lujos los que te puedes dar.
5. Ríe mucho, largo y tendido. Ríe hasta que se te vaya el aliento. Ríe tanto que la gente te pueda encontrar en un lugar distinguiendo tu risa.
6. Llora cuando haya que llorar. Las lágrimas son naturales, súfrelo, laméntalo, recuérdalo y luego sigue adelante. La única persona que estará con nosotros toda nuestra vida, seremos nosotros mismos.
7. Rodéate de lo que quieres, ya sea de tu familia, mascotas, recuerdos, música, plantas, hobbies, lo que sea. Tu Casa es tu refugio.
8. Celebra y disfruta tu salud, cuida de ella. Si es buena, consérvala. Si es inestable, mejórala. Si está más allá de cualquier mejora, pide ayuda.
9. No te enrolles en un viaje de culpa... lo que pasó, ya está en el pasado. Toma mejor un viaje a otro país, al centro comercial o a un pueblo cercano, pero NO adonde te lleve la culpa. No te arrepientas de nada. Aprende de la experiencia y sigue adelante.
10. Dile a las personas que amas, que las amas, en toda oportunidad.
Recuerda, la vida no se mide por el número de respiros que damos, sino por los momentos que nos quitan el aliento.
Cada minuto de enojo son sesenta segundos perdidos de felicidad .
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Esto me lo han mandado a mi, espero que os guste
19/01/2005
[Cuaderno de cuentos]
Cuando se sentaba en su escritorio delante de su cuaderno de cuentos era como si flotara a otra dimensión. Comenzaba sujetándose el pelo porque creía que de esa forma sus ideas estarían de una forma más ordenada que antes de hacerlo. Se sujetaba el flequillo con unas orquillas o con lo que tuviera más a mano. Esa noche les tocaron a las pincitas de colores. Su aspecto resultaba bastante gracioso cuando escribía. Pero ese era su momento, y el resto a ella le daba igual.Le gustaba poner el escritorio junto a la ventana y alzar de vez en cuando la vista de su cuaderno para mirar el cielo azul o gris.
A veces escribía en el ordenador ya que su letra era algo desastrosa y también porque pasaba gran parte de su tiempo delante de esa máquina. Pero lo que realmente le gustaba era su cuaderno de cuentos, como ella lo llamaba.
Lo abría y su mente volaba a un lugar de fantasía. Jugaba a ser Dios creando cientos de personas y miles de lugares que nunca había visto. Ni siquiera sabía si existían. Y esto le encantaba. Después dejaba que su imaginación hiciera el camino, el destino, la vida de las personas que ella había creado.
A algunas de esas personas les había tocado vivir una vida fácil, a otras llena de complicaciones. Unas tenían una casa junto al mar, otras apenas podían permitirse un apartamento muy pequeño en un barrio pobre de alguna ciudad.
Creaba intensos romances que duraban un solo día. Conseguía que en sus cuentos el amor fuera eterno. Invitaba a los niños, a los ángeles, a las hadas a pasear por las líneas que su bolígrafo trazaba.
Era una gran escritora, pues con sus palabras conseguía llegar al corazón de muchas personas ajenas a su vida.
A menudo se preguntaba por qué o para quién escribía. Lo hacía porque su alma se lo pedía y lo hacía para aquellas personas que, al igual que ella, les gustaba ir alguna que otra vez al país de Nunca Jamás.
Eran las doce y media de la noche y a la mañana siguiente se tenía que levantar temprano. Pero ahí estaba escribiendo, con su pelo sujeto y su escritorio pegado a la ventana. La inspiración llegó un poco tarde ese día.
Abrió su cuaderno, cogió el bolígrafo y su mente comenzó a volar:
“Se levantó lentamente de su asiento. Aquella mañana había regresado a aquel duro y frío banco de piedra. Y había retrocedido unos pocos años.
Su juventud se reflejaba en la corteza de los árboles. [...]"
(Dedicado a Marta, por enseñarme el mundo de la fantasía)
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El fragmento que está entre comillas está sacado del blog de Marta (Galatea) .
Pincha sobre el nick para visitar su página y leer el resto de la historia.
20/01/2005
[Mariposas en el estómago]
¿Te has enamorado alguna vez? Yo sí... Una. Y ha sido el mejor sentimiento que ha habido en mi vida.
¿No sabes lo que es estar enamorada? ¿No sabes si lo reconocerás cuando lo estés? Sí lo harás. Te lo prometo.
Cuando sientas que se te va la vida esperando el momento de volver a ver a esa persona. Cuando creas que el mundo se para cuando estás con él/ella. Cuando lo único que te importe es ser feliz junto a él y llegue un momento en el que te importe más su felicidad que la tuya. Cuando pienses que todo lo que a esa persona le hace bien a ti también te lo hace. Cuando le veas y sientas mariposas en el estómago...
Hay tantos sentimientos relacionados con el amor... Pero a menudo tenemos miedo de abrir las puertas de nuestro corazón. Yo soy la primera que tiene miedo... Miedo a equivocarme. Miedo a que sea un capricho. Miedo a sufrir, a no poder dar marcha atrás. Miedo a hacerle daño. Miedo a tantas cosas.
Pero hay que ser fuerte, y mirar al frente agarrado/a de la mano de esa persona tan especial para nosotros.
Yo hoy me he propuesto ser valiente, y comenzar a hacer un camino compartido con esa persona. Estoy enamorada.
Y soy feliz por ello. Lo demás, sobra.
Te quiero.
¿No sabes lo que es estar enamorada? ¿No sabes si lo reconocerás cuando lo estés? Sí lo harás. Te lo prometo.
Cuando sientas que se te va la vida esperando el momento de volver a ver a esa persona. Cuando creas que el mundo se para cuando estás con él/ella. Cuando lo único que te importe es ser feliz junto a él y llegue un momento en el que te importe más su felicidad que la tuya. Cuando pienses que todo lo que a esa persona le hace bien a ti también te lo hace. Cuando le veas y sientas mariposas en el estómago...
Hay tantos sentimientos relacionados con el amor... Pero a menudo tenemos miedo de abrir las puertas de nuestro corazón. Yo soy la primera que tiene miedo... Miedo a equivocarme. Miedo a que sea un capricho. Miedo a sufrir, a no poder dar marcha atrás. Miedo a hacerle daño. Miedo a tantas cosas.
Pero hay que ser fuerte, y mirar al frente agarrado/a de la mano de esa persona tan especial para nosotros.
Yo hoy me he propuesto ser valiente, y comenzar a hacer un camino compartido con esa persona. Estoy enamorada.
Y soy feliz por ello. Lo demás, sobra.
Te quiero.
21/01/2005
Hoy...
Hoy voy a ser valiente, y no me voy a esconder de mis problemas.Hoy voy a sonreirle al mundo, porque él me ha dado la oportunidad de estar en él.
Hoy voy a ser optimista, porque para ser pesimista siempre hay tiempo.
Hoy voy a sacar de mi vida las cosas que no tienen solución. Si no las tienen, ¿por qué he de preocuparme?
Hoy voy a tratar un poco mejor a las personas que me rodean. A las flores hay que cuidarlas para que no se marchiten...
Hoy voy a decirles a las personas que quiero que las quiero, porque se lo merecen.
Hoy voy a cuidarme un poco más. De mi vida, yo soy lo más importante.
Hoy voy a recrearme en los pequeños detalles que me rodean. El vaivén del mar, el susurro del viento, el arte de Andalucía... Vivo en un sitio de mil maravillas.
Hoy voy a amar como si fuera el último día de mi vida.
Hoy voy a gritar a los cuatro vientos que me quiero y que me gusta como soy.
Hoy voy a pintar un arcoiris en el cielo, para que los niños se maravillen con sus colores.
Hoy voy a hacer sonreír a un niño, porque sin ellos el mundo perdería la poca ternura que le queda.
Hoy voy a estar orgullosa de mi familia. Perteneces a la familia que pertenezco es el mejor de los títulos que podré tener jamás.
Hoy voy a recordar mis logros y aprender de mis fracasos.
Hoy voy a ser feliz porque tengo todos los ingredientes para serlo.
Hoy puedo hacer tantas cosas... Y las voy a hacer.
Porque el mañana no le está asegurado a nadie y el pasado ya no existe.
Hoy voy a vivir mi presente y voy a arriesgar al máximo. Porque vivir es lo más peligroso que tiene la vida.
22/01/2005
[Pequeño ángel]
-El año pasado me disfracé de bruja porque decías que me estaba portando regular y era una brujilla. –Le comentaba a su madre.
-Y el año anterior te pusiste el de princesa. Recuerdo como todos te querían hacer fotos. Estabas guapísima con el vestido rosa y esa corona que brillaba tanto. –Le respondió dulcemente su madre.
A Marta le encantaba disfrazarse. Siempre que tenía ocasión se ponía trapos de colores y se disfrazaba de lo primero que se le ocurriera. Y no tenía por qué ser en Carnaval. Más de un sábado se disfrazaba con su madre y dedicaban la tarde a hacerse fotos.
Marta se había convertido en payaso, en cíngara, en hombre, en bebé, en una fresita, en una chinita, en una anciana…
Le encantaba pintarse la cara de colores, hacerse peinados extravagantes por un día. Pero lo que más le gustaba era disfrazarse con su madre y su hermana mayor.
Un día se vistieron las tres de bailarinas. ¡Qué de risas se escucharon esa tarde! Con las zapatillas de punta redonda, con el moño tirante… Fue una de las mejores tardes.
Ya de bebé, la madre de Marta comenzó a disfrazarle. Con tan sólo 6 meses le puso un disfraz de ranita. Era muy pequeña para saber qué estaba pasando a su alrededor, pero ella no paraba de reír. Y su madre no paraba de disfrutar.
Pero éste año aún no sabía de qué se disfrazaría. Preguntó a sus amigos y amigas para ver si así le ayudaban a escoger un buen disfraz. Pero todos los que le decían ya los había usado antes. También preguntó a los profesores y a la familia. Pero nadie supo darle una buena idea. Empezó a creer que ese año no podría ir a la Cabalgata de Carnaval.
Pero a su madre le llegó la inspiración.
-Todos tenemos un ángel. Y como tú eres el mío, este año vas a ejercer como tal en Carnaval. Te vestirás entera de blanco, con una diadema con piedras brillantes. Y yo me encargaré de hacerte unas alas con unas preciosas plumas. Tendrás un pequeño cetro o una varita (ya lo veremos con el tiempo), porque un ángel muy importante… El más importante en mi vida.
Marta comenzó a contar los días que quedaban para tener alas.
23/01/2005
[Cambio de planes]
Pero esa tarde fue diferente. Alex observaba como las gotas de lluvia se pegaban en su cristal y se peleaban por ver quién llegaba antes al poyete de la ventana. Esa carrera de gotas de agua le recordaba las carreras con sus amigos. ¡Siempre estaban corriendo! A veces hacían carreras de carretilla, y a él siempre le tocaba ser la carretilla. ¡Terminaba con las manos destrozadas! Pero merecían la pena esas pequeñas heridas. Hacían carreras de todos los tipos. A veces, se iban a casa de José el carpintero y asustaban a su perro Sultán. Éste tenía “muy malas pulgas” y ladraba, enseñaba los colmillos en señal de defensa y lo que más les gustaba a Alex y sus amigos era que Sultán siempre salí detrás de ellos corriendo. A ellos no les daba miedo que pudiera morderles. Habían escuchado muchas veces lo de “perro ladrador poco mordedor”. Y aunque sabían que no debían generalizar, también sabían que ese refrán le venía perfecto a Sultán.
Y seguía recordando todos esos juegos con sus amigos en las tardes de sol. También recordó las travesuras en clase, las trastadas en las casas, etc. Eran niños, y ejercían como tales comportándose como diablillos.
Aunque Alex era demasiado pequeño para comprender el significado de la palabra melancolía (tan sólo tenía 8 años), recordó todas esas cosas con auténtica melancolía.
A la mañana siguiente, Alex se marcharía de su pueblo para ir a Madrid, porque a su padre le habían trasladado en el trabajo. Él no quería irse. En ese pueblo estaba su escuela, sus amigos, sus vecinas, sus juegos, Sultán, su vida… Y estaba ella…
Ella se llamaba Elena. Le gustaba todo de ella. Su pelo castaño, sus grandes pestañas, los vestidos que se ponía, su sonrisa… ¡Hasta esa mochila rosa que todo el mundo decía que muy fea! A él le parecía muy bonita por el simple hecho de que era de Elena. Cuando ella faltaba a clase, Alex se ponía triste y sólo miraba el reloj deseando salir para poder llamarla y ver qué le había pasado. Con tan sólo ocho años, Alex vivió su primer gran amor.
Y a la vez su primer gran desamor, pues a la mañana siguiente se marcharía para no volver a verla. Su padre no le entendía, y no le hacía caso cuando le suplicaba una y otra vez que se quedaran en el pueblo.
Alex pensaba que todas las personas mayores eran unos egoístas y que a ninguno les importaba lo que pensaran los niños.
Y ahí seguía, mirando las gotas caer, deseando que todo fuera una pesadilla. Lloró mucho esa noche. Sobre todo por Elena. Pero, ¿de qué servía llorar? Eso no cambiaría nada.
A la mañana siguiente se tuvo que levantar a las 7 de la mañana porque su padre quería llegar pronto a Madrid.
Cuando llegaron a Madrid, Alex lo odiaba todo. No le gustaba nada. Pensaba que había demasiada gente, demasiados coches, demasiados ruidos, pocos sitios para correr…
Tardaron media hora más en llegar a su nueva casa. Mientras subían las escaleras, una niña bajaba. Era preciosa. Tenía el pelo rizado y negro. Llevaba unos vaqueros y una camiseta rosa. Miró a Alex. Se sonrojó y rió.
Alex tan sólo pudo decir una cosa…
-Me empieza a gustar más Madrid.
24/01/2005
[El Principito] Capítulo Uno.
Esta sección se la dedico a Ineiah por ser la Flor del Principito.
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Capítulo uno.
Cuando yo tenía seis años vi en un libro sobre la selva virgen que se titulaba "Historias vividas", una magnífica lámina. Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera. Esta es la copia del dibujo (mirar la foto de este comentario).
En el libro decía: "Las serpientes boas se tragan su presas enteras, sin masticarlas. Luego no pueden moverse y duermen durante los seis meses que dura su digestión".
Reflexioné mucho en ese momento sobre las aventuras de la jungla y a mi vez logré trazar con un lápiz de colores mi primer dibujo.
Mi dibujo número 1. Era ASÍ.
Enseñé mi obra de arte a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les asustaba.
-¿Por qué habría de asustar un sombrero? - me respondieron.
Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas grandes pudieran comprender. Siempre necesitan explicaciones.
Mi dibujo número 2 era ASÍ.
Las personas grandes me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas, y que me interesara un poco más en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. Asi fue cómo, a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor. Había quedado desilusionado por el fracaso de mis dibujos número 1 y número 2.
Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.
Tuve, pues, que elegir otro oficio y aprendí a pilotear aviones. He volado un poco por todo el mundo y la geografía, en efecto, me ha servido de mucho; al primer vistazo podía distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy útil, sobre todo si se pierde uno durante la noche.
A lo largo de mi vida he tenido multitud de contactos con multitud de gente seria. Viví mucho con personas grandes. Las he conocido muy de cerca; pero esto no ha mejorado demasiado mi opinión sobre ellas.
Cuando me he encontrado con alguien que me parecía un poco lúcido, lo he sometido a la experiencia de mi dibujo número 1 que he conservado siempre. Quería saber si verdaderamente era un ser comprensivo. Pero siempre me respondian:: "Es un sombrero". Entonces no le hablaba ni de serpientes boas, ni de la selva virgen y ni de estrellas. Poniéndome a su altura, les hablaba del bridge, del golf, de política y de corbatas. Y la persona grande se quedaba muy contento de conocer a un hombre tan razonable.
26/01/2005
[Flores de colores] 1 de 2
Ángela era una niña diferente al resto. Mientras todas sus amigas pasaban la tarde encerradas en casa jugando a las muñecas, ella iba a las praderas a dibujar o a ver las flores. Eso era lo que más le gustaba. Ver las flores.
Se quedaba fascinada ante ese arco iris terrenal que se formaba en la pradera de su aldea. Azules, amarillas, rosas, blancas, rojas… Había de todas las clases: Rosas, margaritas, violetas, amapolas, etc. Y parecía que cada día había una flor nueva. Una flor que nunca había visto.
Nunca las arrancaba porque sabía que ellas lo pasaban mal. Así que se ponía a hablarles.
-Sois preciosas. Con todos esos colores… ¿De dónde los habéis sacado? Una vez, Marta me contó que una mariposa fue volando en busca de vuestro secreto porque ella quería tener tantos colores como vosotras. Y al final resultó que lo conseguíais del arco iris. ¿Es cierto? Seguro que sí, porque si no, ¿de dónde van a salir estas maravillas?
Las flores escuchaban atentamente aunque nunca decían nada. Pero susurraban entre ellas en su lenguaje. Todas estaban encantadas con la niña. La verdad, es que las flores son algo vanidosas… A todas les encanta que le recuerden a cada instante lo bonitas que son. Y eso era lo que Ángela hacía cada día. Maravillarse ante la presencia de sus flores de colores. Le gustaban todas. Pero en especial las de color rojo. Este color lo relacionaba con el amor. Y ella estaba enamorada, pese a su corta edad. Bueno, tal vez algún día Ángela Se decida a contarnos su historia de amor. Por el momento, sigue con sus flores.
Un día, mientras Ángela dibujaba en su bloc oyó como alguien pronunciaba en un susurro su nombre.
-Ángela… Ángela…
No contestó. Creyó que era cosa de su imaginación. Pero volvieron a llamarla.
-Ángela… ¿No nos escuchas?
-¿Quién me llama? –Contestó Ángela bastante extrañada.
-Somos aquellas que aparecemos en todos tus dibujos. Somos aquellas a las que visitas todas las tardes. Somos aquellas que visten el prado de color.
-¿Las flores? Pero… ¡Si vosotras no podéis hablar!
-Sí que hablamos, pero en nuestro lenguaje. Las personas sólo nos pueden escuchar cuando nosotras queremos que lo hagan. Y además, tienen que querernos. Si no, no podrían oírnos nunca.
-Yo os quiero… ¿Y por qué queréis que os escuche? ¿Hay algo que me queráis decir?
-Queremos darte las gracias por todas esas palabras que nos dedicas cada día. Sabemos que lo haces desde el corazón. También queríamos decirte lo mucho que nos gustan tus dibujos. ¡Pintas muy bien! Y por último, en forma de recompensa ante tu maravillosa actitud, queremos compartir contigo nuestro secreto.
-¿Qué secreto?
-Cierra los ojos…
27/01/2005
[Flores de colores] 2 de 2
Cuando Ángela cerró sus ojos, fue transportada a un túnel de color. Comenzó a caminar por él, sin saber muy bien dónde le llevaría este. Cualquier otro niño hubiera sentido miedo. Pero Ángela no. Al contrario, se sentía bien y alegre. Quería descubrir ya el secreto que tanto guardaban sus flores.
Anduvo durante unos 5 minutos. Al fin, logró ver algo de luz al fondo. Corrió hacia ese lugar intrigada por ver qué había después de ese túnel de color.
Cuando llegó al final, sus ojos vieron el paisaje más bello que jamás habían contemplado. Era un campo grandísimo, llenos de flores de todos los colores que conocía Ángela y de algunos que nunca había visto. El campo estaba cubierto por un cielo celeste completamente despejado y en lo más alto, un sol deslumbrante. Pero la belleza del paisaje no era lo más extraordinario… Para el completo asombro de Ángela, las flores andaban, corrían, jugaban, hablaban, reían… De repente, todo había cobrado vida. Ella sabía que las flores eran seres vivos, pero nunca imaginó que pudieran hacer las mismas cosas que los humanos.
No había salido de su asombro cuando se le acercó un grupo de flores rojas.
-Sabemos que adoras las flores rojas. Bueno, en realidad adoras todas las flores. Y por eso estás aquí. Por ser tan buena con nosotras. Este es nuestro mundo: el mundo de las flores. Aquí no existe el dolor, ni las lágrimas, ni la tristeza. Siempre hay un sol que brilla con toda su fuerza y el cielo se muestra celeste todos los días. No hay ruidos estridentes. La única música que oirás aquí serán nuestras risas o el murmullo de los arroyos. Aquí, nunca nos falta agua y no debemos temer que alguien nos pise o nos arranque. Aquí somos felices. Y éste es nuestro secreto. Queríamos mostrarte este mundo de fantasía, compartirlo contigo y sacarte una gran sonrisa durante al menos un rato. ¡Y creo que lo hemos conseguido!
Era cierto. Ángela no había parado de sonreír desde que vio ese lugar. Estuvo en ese sitio durante un rato bastante largo. Visitó las cuevas de marfil, vio los ríos de plata y pudo charlar con los árboles más viejos de ese país: los robles, las encinas, etc. Y pudo ver todas las flores que existían en el mundo. Ese día fue muy especial para Ángela.
-Bueno, pequeña Ángela. Ha llegado la hora de que vuelvas a tu lugar. Muchísimas gracias por tratarnos tan bien y dedicarnos palabras tan bonitas. Deseamos de todo corazón seguir apareciendo en esos dibujos que haces. Pero no queremos que te vayas con las manos vacías de aquí… ¡Toma! Es un obsequio de todas nosotras. A la flor más grande, podrás pedirle un deseo. Hasta la próxima, amiga Ángela.
Le habían regalado un cesto lleno de florecillas rojas. Cada una de esas florecillas, tenía un olor distinto. Un olor único. Eran todas pequeñitas, pero encima de éstas, había una rosa roja. Una rosa preciosa.
Y de repente, Ángela estaba tumbada en el prado donde había ido esa tarde. Creía que todo había sido un sueño. Pero no podía ser, pues a su lado estaba el cesto lleno de florecillas rojas, y en su mano estaba la rosa del deseo.
Se llevó la rosa a la nariz para olerla. Sonrió y pidió el deseo.
Sin duda alguna, a Ángela nunca se le olvidará ese día lleno de fantasía.
Pero, ¿qué deseo pediría Ángela?
28/01/2005
[El ascensor]
-Buenos días.-Buenos días.
Ambos se ruborizaron cuando sus miradas chocaron. ¿Pero por qué? Ni siquiera se conocían.
-¿A qué piso va? –Preguntó el señor con voz entrecortada.
-Al 7º -Respondió la chica firmemente.
Permanecieron callados, el chico mirando al suelo, la chica mirándole a él. El destino a veces nos juega malas pasadas. Y ahora les tocó a ellos. De repente el ascensor se paró y la luz se apagó. En cuestión de milésimas de segundos, se encendió la luz de emergencia. Él se puso nervioso y comenzó a darles a todos los botones en vano. También intentó llamar a gritos a alguien del exterior.
La chica no paraba de mirarle con una sonrisa pícara.
Empezó a imaginar cómo sería la vida de ese hombre: “Está casado, seguro. Lleva un anillo de compromiso. Se le ve cansado… Y se nota que está harto del trabajo. Me atrevería a decir que es un hombre frustrado, con una vida sentimental muy pobre ya que casi todo el tiempo que tiene lo dedica a un trabajo que no le proporciona ningún tipo de satisfacción. No cuida su aspecto. Le hace falta un buen corte de pelo y un estilista… La corbata que lleva no hace juego con el traje. ¿Nadie le ha explicado a este señor que la corbata tiene que tener al menos un color que sea igual al de la chaqueta o bien que lo tenga en la camisa? Pero aún así, tiene su atractivo y se ve claramente que fue un hombre guapo hace tiempo. Necesita alguna alegría… ¿Y si se la doy yo?”
Mientras tanto, él pensaba en el tiempo que estaba perdiendo. “Dios mío, con la de cosas que tengo que hacer… ¡Y ahora me quedo encerrado en un ascensor y nadie me oye! Si es que cuando piensas que nada puede ir peor… ¡Siempre te equivocas! Y ésta chica, que no para de mirarme… Me está poniendo nervioso. ¿Qué pensará? Es guapa… Y tiene un buen cuerpo… Pero es muy joven. Joder, ¿pero qué estoy pensando?... Seguro que tiene novio y él le estaba esperando en la planta 7ª… Ay, chiquita, pues le va a tocar esperar a tu amor. Te tendrás que conformar con un viejo amargado como yo.”
Ella intentó matar el tiempo. Se miraba al espejo y se retocaba el pelo. Se pintó los labios y hasta se puso un poco de rimel. Era una chica con decisión, segura de sí misma y sin miedo a equivocarse. A diferencia de él, ella no se equivocó con su primera impresión de su compañero de ascensor. Él sí lo hizo. No había ningún novio. Ni esperando en la planta 7ª ni sin esperar. Iba a una entrevista de trabajo. Y tampoco era tan joven como él pensaba. Tenía 29 años. Él 40.
-¿Cómo te llamas?
-Roberto.
-Yo Susana.
Tras la debida presentación, Susana anduvo de forma elegante y con sonrisa provocativa hacia Roberto. Él sintió un cosquilleo por el estómago.
-Bonita corbata… –Se burló Susana.
Y sin mediar ni una palabra, le dio un dulce beso en los labios.
29/01/2005
[Niña de mirada triste]
Cada día que pasaba se hacía la misma pregunta. ¿Por qué era diferente al resto? Y se planteaba las mismas respuestas siempre: “Tal vez los demás sean los que son distintos”. Se sentía como una flor rara, como una incomprendida. Y en cierto modo era así. Ana estaba tan metida en su mundo, en sus pensamientos en sus problemas, que no se abría a los demás, no se dejaba entender. Pasaba las horas mirando a través de la ventana, aunque no sabía muy bien qué esperaba encontrar ahí. Sí, era diferente a los demás.
Le gustaba el olor a hierba mojada. Odiaba las tormentas eléctricas. No le gustaba su forma de ser, ni su cuerpo, ni su voz… No quería crecer. Quería seguir siendo esa niña isleña que se reía por todo y que la felicidad caminaba a su lado. “¿Dónde ha ido esa niña de sonrisa de anuncio?”. No lo sabía, pero le entristecía enormemente que la hubiera abandonado.
Ana era una niña de mirada triste, un ángel con las alas rotas. Estaba algo desencantada de la vida. Pero ahí estaba, mirando al frente. “Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido”.
Seguía inmersa en sus fotografías, en su música, en sus libros. Y no se daba cuenta de que la felicidad nunca le había abandonado. Seguía ahí, en cada hoja de cada libro, en cada nota de cada canción, en cada color de cada fotografía. Esa era su felicidad, pero tenía una venda en los ojos que hacía que no viera esto.
Recuerdo que solía hablar de “El Principito”. Todos los niños se suelen comparar con los protagonistas de las historias. Ella no. Ella no quería ser la protagonista. Prefería verlo todo desde fuera y ser alguien secundario. Ella era la flor del Principito. ¿Y por qué no escogió ser la boa, un baobab, el corderito, el farolero o el zorro? Supongo que en el fondo ella sabía que el papel de la rosa, se escribió para ella. Porque no es una flor rara, sino una rosa en todo su esplendor.
Tal vez ahora siga mirando sus días grises pasar ante ella. Tal vez ahora siga siendo esa niña de mirada de triste. Pero no quiero que sea así.
Me gustaría que ahora mismo caminara derecha, mirando al frente con una gran sonrisa en su cara, orgullosa de ser una flor hermosa. Me gustaría que se dirigiera en busca de sus sueños e ilusiones, y se ría como lo hacía cuando era niña. Me gustaría ver que se ha dado cuenta de que su felicidad está con ella. “¿Qué hace una gaviota volando por Madrid?
Me gustaría que hubiera dejado de ser esa niña de mirada triste y que sus alas se hayan curado.
(Dedicado a Nit, mi eterna niña)
30/01/2005
[Carta de amor]
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Enero 2005.
Edu:
Una relación en la distancia es difícil desde sus comienzos, y tú y yo lo sabemos muy bien. Estamos sometidos a unos horarios, a unos deberes, a unas circunstancias muy variables. Podemos hacer planes para vernos un fin de semana, y a lo mejor, cinco minutos antes de comprar los billetes para ir a nuestro encuentro, ocurre algo que nos impide volver a besarnos. Y esa sensación de tristeza nos persigue a cada paso, a cada cosa que hacemos. Se queda con nosotros hasta que nuestras manos se vuelven a unir. Pero la espera merece la pena. Llevo casi un mes sin verte, conformándome con oír tu voz a través de un frío teléfono móvil. Pero la sensación de felicidad que me produce el pensar que ya sólo quedan tres semanas para volver a contemplar tus ojos, me cura el dolor de estar lejos de ti.
Te quiero, y eso está por encima de todo. La distancia la hacen las personas, no los kilómetros. Y yo, cuanto más lejos estás más cerca te siento. En esta espera interminable, sólo nos queda intentar hacerla más amena, recordándonos cada segundo nuestros sentimientos. Y con esta carta, ésa es mi intención.
Eres mis alas y el viento que las mueve. Tú me enseñaste a volar. Hiciste de éste ángel caído un ángel que no para de alzar el vuelo. Me has enseñado tantas cosas… Gracias a ti he aprendido a valorar todo lo que tengo. Me has enseñado que cada segundo que pasa, es un regalo único, irrepetible.
Las calles aún tienen tu perfume. Mi habitación está impregnada de tu cariño. El mar no se ve tan espléndido si no estás sentado a mi lado, mirándolo, recreándonos en su inmensidad. Puedo estar rodeada de gente, pero me faltas tú… Y si tú no estás, me falta el aire, me faltan las ganas de vivir. Me siento desnuda todo el día, si tus brazos no me rodean dándome el abrigo que necesito.
Lo eres todo para mí. Te daría todo lo que me pidieras y más. Te daría si pudiera las estrellas, el calor del sol, el brillo de la luna, el sonido del mar. Crearía un mundo perfecto, lleno de color, de cariño… Un mundo sin miedos, sin rencor. Un mundo lleno de perdón, de felicidad, de complicidad. Un mundo para ti y para mí.
Tengo miedo. Miedo a equivocarme. Miedo a hacerte daño. Miedo a perderte. Es todo tan difícil, vida mía… No sé dónde nos volveremos a ver, ni sé hacia dónde me lleva este amor. Pero todo me da igual… Cualquier destino es bueno si es compartido contigo.
A menudo me dicen que te saque de mi vida, que no me aportas cosas buenas, que no soy feliz con esta relación. Les voy a hacer caso en algo: Vete lejos, cariño… Donde nadie pueda encontrarte. Pero llévame contigo.
Haré oídos sordos a todos los comentarios. Sonreiré aunque me esté muriendo por dentro si eso te hace feliz. Te buscaré entre mares y ciudades. Gritaré tu nombre esperando una respuesta. Haré lo que sea, Edu. Pero que esto no termine nunca… ¿Qué sería de mí?
Seguiré esperando impacientemente volver a recibir una caricia t
Te quiero. Te amo. Te adoro. Y algo más importante que eso: Lo haré eternamente.
No te olvida:
Dynaheir.
31/01/2005
[Mirada enamorada]
Él la amaba con toda su alma. Para él, no había otra persona en el mundo tan importante como ella. Le daba igual todo y todos. No quería comer, ni reír, ni mirar, ni tan siquiera respirar si ella no estaba a su lado.
Cada día recordaba el momento en el que sus miradas se cruzaron por primera vez. Fue en clase de Literatura Universal, y por accidente. A ella se le cayeron los apuntes y él le ayudó a recogerlos.
Desde ese día, su amor por ella iba en aumento. Y era amor verdadero. Era ese amor que se ve en las películas de fantasía o en los cuentos de príncipes y princesas. Ese amor que casi todos pensamos que no existe. Y estaba en él…
Cuando estaba con ella deseaba con toda su alma que ese instante fuera eterno. Sus besos, sus susurros, su sonrisa, hacían que su vida se convirtiera en el paraíso. Y esa mirada enamorada que tantas veces le había regalado… Era su mejor tesoro. Se sentía rey de reyes.
Pero tras veinticinco años de unión, la llama de la pasión fue apagándose lentamente en ella. Ya no sentía esa emoción cuando él le dedicaba un “te quiero”. Ella no volvió a mirarle con su mirada enamorada.
Pero él… Él seguía necesitándola. Seguía sintiéndose desnudo si los brazos de su amada no le cubrían. Sus dedos lloraban si no estaban entrelazados con su mano amiga. Él seguía pidiendo a gritos caricias… sus caricias. Como dice Sabina:
“lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos.”
Pero ese día, tras numerosas carreras en sus mejillas de lágrimas de desamor, tras numerosos “¿me amas?” sin respuesta alguna, ella le miró.
En su cara se dibujó una sonrisa y le volvió a dedicar a su amado esa mirada enamorada por la que él vivía y se desvivía.
Tal vez porque regresó la pasión. Tal vez por el recuerdo de un amor enamorado.




































